Guia rapida del espíritu de emprendedor
- Necesidad de logro: Este concepto se encuentra íntimamente ligado con el de motivación. Y podríamos definirlo como el impulso de hacer las cosas bien, de tener éxito en sus actuaciones y de alcanzar ciertos estándares de excelencia. La persona con elevada necesidad de logro suele sentirse inclinada hacia tareas que considera retadoras o difíciles, de forma que, cuando alcanza el éxito en su realización, siente la satisfacción de haber conseguido un logro personal.
- Constancia: Emprender de forma autónoma una tarea, implica más tiempo que obedecer de forma mecánica, y requiere del uso adecuado de la planificación y esquematización de los planes para alcanzar los objetivos y considerar que lo que han logrado, es fruto del propio esfuerzo.
- Confianza en sí mismos: Si tienen una sólida y ajustada visión de quienes son y de qué son capaces, podrán afrontar adecuadamente los problemas y desafíos que se les presentan en cualquier circunstancia de la vida. Si uno desconfía de sí mismo, es posible que adopte una actitud pasiva (no emprendedora) y que sea menos persistente ante las dificultades que se le presentan.
- Liderazgo: El liderazgo implica influir sobre las personas para que voluntariamente se unan al logro de los objetivos grupales. Si emprender no se puede considerar una tarea individual, entonces se requiere fomentar las habilidades de comunicación, la visión de futuro y la pasión para aunar fuerzas en las tareas y los compromisos comunes.
- La autonomía, el sentirse dueño de uno mismo, ser el arquitecto de su propia vida, se encuentra íntimamente ligada con el locus de control que poseen. Poseen un alto locus de control interno aquellas personas que creen que controlan lo que les pasa, mientras que poseen un alto locus de control externo aquellos que creen que lo que les pasa está controlado por fuerzas externas como la suerte y la oportunidad. Estudios han demostrado que los alumnos que poseen alto grado de control interno buscan tareas que requieren iniciativa e independencia de acción, mientras que los de locus externo prefieren trabajos estructurados y rutinarios. Mientras más elevado sea el locus de control interno, el alumno será consciente de que él controla lo que le pasa. El emprendedor necesariamente tiende a un fuerte locus de control interno.
Habría que hacer hincapié en no confundir el espíritu emprendedor con el espíritu de empresario. Para este último hace falta ser capaz de identificar oportunidades en el mercado y obtener los recursos materiales y humanos necesarios para poner el proyecto en marcha. Absolutamente todos nuestros alumnos tendrán que emprender en su vida personal y laboral, tendrán que innovar y buscar nuevas respuestas, en el mundo globalizado y cambiante al que se van a enfrentar aunque no todos logren llevar a cabo un proyecto empresarial propio.
Tener buenas ideas, iniciativa y espíritu emprendedor, incluso algo de rebeldía con causa, es algo importante y refleja la creatividad y profundidad de su pensamiento. Suponemos que esas ideas son útiles de forma instantánea, pero no siempre es así. Muchas veces despiertan el recelo y la desconfianza, y, como descubrieron por sí mismos Galileo, Alexander Fleming y otros grandes inventores, las ideas no venden por sí mismas. Por eso los alumnos necesitan aprender a dirigir ese espíritu hacia proyectos valiosos, cómo comprometerse con lo que quieren realizar, y como persuadir a las otras personas del valor de lo que piensan y sostienen. Cuándo opinan o muestran iniciativas, que muchas veces contrastan con nuestros propios planes, podemos pedirles que lo argumenten, por qué creen que es buena, y mostrarles que lo valoramos y lo tenemos en cuenta a la hora de tomar una decisión. En las aulas podemos estimular todas estas posibilidades con proyectos específicos y con iniciativas insertas dentro del curriculum ordinario y las clases habituales, que les permitan desarrollar el talento emprendedor.
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